La gestión del estrés por calor

La gestión del estrés por calor debe comenzar antes de que el animal muestre signos clínicos. Un aspecto crítico es el manejo del flujo de aire en la línea de alimentación. Los ventiladores deben estar inclinados a 15 grados y colocarse a una distancia no mayor a 10 veces su diámetro para asegurar una velocidad de aire de 2 metros por segundo sobre el lomo de la vaca. El enfriamiento efectivo en el comedero incrementa el consumo de materia seca y protege el pico de lactancia.

 

 

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